«Los futbolistas llevan al límite las cirugías en sus rodillas»

«La mayor dificultad de las intervenciones a deportistas de élite es devolverles al estado competitivo anterior», cuenta en Granada el prestigioso doctor.

«Los futbolistas llevan al límite las cirugías en sus rodillas»

«La mayor dificultad de las intervenciones a deportistas de élite es devolverles al estado competitivo anterior», cuenta en Granada el prestigioso doctor.

La gravedad de una lesión de ligamentos en la rodilla de un deportista de élite, y en la de un futbolista en concreto, supone siempre un antes y un después en su carrera profesional. Tras el dolor, sin embargo, estos acaban en manos de cirujanos también del más alto nivel que procuran devolverles al estado competitivo en el que se encontraban, y lo más pronto posible. Varios referentes nacionales fueron reunidos ayer en el auditorio de La Chumbera por el doctor José Luis Martín Alguacil para una jornada organizada por la Mutualidad de Futbolistas y la academia ‘on line’ Smith+Nephew. Entre ellos, el prestigioso traumatólogo y cirujano ortopédico Manuel Leyes.

-¿Qué tal por Granada?

-Granada es una ciudad increíble y encima nos hizo un día fantástico, con unas vistas inmejorables desde La Chumbera. El curso fue muy bueno y hay que felicitar a los organizadores, a José Luis Martín Alguacil, por reunir un panel con profesionales muy expertos en la cirugía del ligamento cruzado anterior y la verdad es que aprendimos todos mucho.

-¿En qué consistió su intervención?

-Me pidieron que diera una conferencia sobre mi experiencia en la reconstrucción del ligamento cruzado anterior en deportistas de élite y qué hacemos distinto con ellos respecto a la población general. Con ellos modificamos un poquito la técnica quirúrgica y asociamos también procedimientos extraarticulares que dan más estabilidad, y después hacemos un protocolo de rehabilitación con muchísimas mediciones para basarla en datos objetivos. Tenemos un montón de máquinas que nos permiten objetivar la progresión, la fuerza de la extremidad, cómo se maneja en pruebas funcionales… y cuidamos también la psicología, que no es menos importante. Hacemos un seguimiento muy estrecho, registrando todos los datos desde la cirugía y con todos los valores de las pruebas funcionales, siendo muy cuidadosos también para determinar cuándo están preparados para volver a competir.

-Intentando controlar todo lo controlable…

-Claro, porque los deportistas someten sus reconstrucciones a la máxima demanda y hay que intentar en la medida de lo posible que no tengan recaídas. Hay que ser particularmente cuidadoso y hacer todo bien.

-¿Ha operado alguna vez aquí?

-Aquí no, pero sí a futbolistas del Granada. En su día operé por ejemplo a Neyder Lozano, que tuvo un problema complejo en la tibia. Es una persona fantástica, excepcional, y mantenemos el contacto.

-¿Goza de prestigio fuera la medicina deportiva o la traumatología en concreto de Granada?

-Sí, sí, la verdad es que se hace muy bien. Siempre tuve mucha relación con José Luis Martín Alguacil y con Manuel Arroyo y son dos grandes profesionales, que hacen las cosas fenomenal. Hay gente muy formada y que lo hace muy bien.

-¿Cómo es el camino que lleva a la rodilla de Zinedine Zidane?

-Hay que dedicarle mucho tiempo y formarse también fuera y luego rodearse de un muy buen equipo que siempre te apoye. Yo pasé tres años en Estados Unidos al acabar la residencia, con una especialización en traumatología deportiva en el Cleveland Clinic, un centro muy puntero por aquella época al que iban todos los deportistas de la NBA, la NFL o la NHL, y fue mi primer contacto con la traumatología deportiva. Después pasé 20 años en la Clínica CEMTRO, en Madrid, que también era un sitio al que acudían muchos deportistas de alto nivel en España, y hace casi dos años abrimos un centro nuevo en Madrid, Olympia Quironsalud, que es espectacular y se centra sobre todo en las patologías del deporte.

-¿Se sintió partícipe de la Vuelta a España que ganó Alberto Contador en 2014 tras operarle de la tibia?

-Fue una situación límite, porque Alberto se cayó en el Tour a pocas semanas de empezar la Vuelta y tuvo problemas porque la herida no cerraba y pensaba que no podría participar, pero la cerramos y acabó ganándola. Nos hizo crear un vínculo muy estrecho y a día de hoy seguimos hablando con frecuencia. La verdad es que fue un punto de inflexión en nuestra carrera.

-¿Cuál fue su intervención más compleja en el deporte de élite?

-Generalmente, las lesiones más complejas no suelen darse en deportistas de élite al provocarlas traumatismos con más energía. La élite tiene las dificultades de la exigencia y de la presión mediática, de lo que hay en juego, e intentar devolver a los profesionales al estado competitivo anterior, pero no suele tener las cirugías más complejas. Fuera, sí traté grandes traumatismos con luxaciones de rodilla o fracturas muy complejas tras accidentes de tráfico, precipitaciones o accidentes laborales.

José Luis Martín Alguacil, traumatólogo del Granada y además de especialista en cirugía ortopédica y traumatología del Hospital Vithas la Salud en la capital, se propuso plantear todas sus dudas como profesional y resolverlas con ponentes de primer nivel como director de esta jornada sobre la reconstrucción de ligamentos en la rodilla. «Los médicos sentimos vocación por ayudar a la salud de los demás, aunque sea otro compañero el que ejecute, porque además nos compromete el juramente hipocrático, y, más allá de ello, para mí es un orgullo contribuir a la difusión del conocimiento. Quise que los traumatólogos que vinieran se llevasen información a casa para ayudar a sus pacientes y creo que lo conseguí», se congratula.

-Practica más de mil cirugías al año. ¿Se permite cerrar los ojos ya?

-No, no, cada paciente y cada cirugía son un reto. Tenemos una actividad muy grande, la verdad; de entre 25 y 30 cirugías a la semana.

-¿Cuál es la clave en la recuperación de esta clase de intervenciones como para que haya pacientes que se operen por la mañana y estén ya en sus casas por la tarde?

-En cirugía artroscópica es rutina y lo hacemos siempre, pero el año pasado empezamos a hacerlo también con la protésica. Llevamos desde octubre haciéndola de forma ambulatoria, algo que se consigue mejorando la técnica anestésica y modificando la quirúrgica también un poquito y con un trabajo multidisciplinar entre fisios, anestesistas, especialistas de dolor… y está teniendo una muy buena respuesta por parte de los pacientes. Se operan por la mañana y a las cuatro horas se van caminando a casa. Hasta ahora, el ‘feedback’ es muy positivo. Ya se hacía en otros países, como en Estados Unidos, donde es muy frecuente, pero también en otros de nuestro entorno como Francia o Gran Bretaña.

-Suya fue de hecho la primera intervención de este tipo en España…

-Sí, y fue todo bien. El paciente reunía las tres principales condiciones: no tener enfermedades importantes, contar con un adulto responsable que viviera con él y que no viviera muy lejos del hospital. El paciente lo entendió y lo quiso hacer y desde entonces cada vez tenemos más que lo reclaman si pueden al preferirlo por quedarse en casa y evitarse las complicaciones del ingreso y otros trastornos familiares. Crea al paciente la sensación de que será una cirugía menos grave e importante y tiene un mayor apoyo en casa. Haciendo las cosas bien, las experiencias son buenas porque somos capaces de controlar el dolor sin comprometer la seguridad del paciente con un seguimiento muy estrecho. Creo que poco a poco se irá imponiendo, aunque todavía hay gente reacia con miedo al dolor, pero creo que es cuestión de tiempo.

-¿Hacia dónde camina la cirugía?

-El apoyo de las tecnologías es muy alto, como con la robótica, y la inteligencia artificial también está cambiando muchas cosas gracias a los análisis de datos que nos proporciona y por los que somos capaces de predecir qué gestos quirúrgicos o terapéuticos van a ser más eficaces para cada paciente. Se avecina un mundo con un montón de cambios entre la cirugía robótica, la realidad virtual o la inteligencia artificial; estamos viviendo una época muy interesante.

-¿Qué debería aprender España del modelo estadounidense?

-En algunas cosas creo que son ellos los que tienen que aprender de nosotros, porque tenemos una sanidad pública que funciona bien, con una cobertura universal, y en Estados Unidos es un problema grande. Sí me gusta de su modelo que los médicos y los hospitales tienen que ‘pelear’ por los pacientes de alguna forma, lo que les lleva a hacer una medicina de muy alta calidad, aunque es verdad que no es asequible para toda la población y que hay mucha disparidad, pero en los centros punteros hay una especialización enorme y la gente se forma muy bien. No obstante, la medicina en España está muy bien, tanto en la sanidad pública como en la privada, con los problemas lógicos del sistema, pero el grado de formación es muy alto y los profesionales están muy preparados. Creo que hacemos una medicina de calidad y asequible para la mayoría de la población.

-¿Por qué paciente guarda más cariño? Le he leído alabar al montañero Carlos Soria…

-Sí, sí, le tengo un cariño especial porque no conozco a nadie que tenga la motivación que tiene Carlos y su capacidad de superación para subir todavía ochomiles con 85 años y una prótesis de rodilla. Le quiero mucho y aprendo muchísimo de su forma de ver la vida. Cada minuto que compartimos es muy positivo para mí. Es una persona realmente excepcional en todos los sentidos.

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